La Pepa (María Isabel)

Cuando era chiquitita, nadie la quería y estaba en una jaulita, en una guardería, es de raza peligrosa, pero poca cosa. Es una perrita guapa, blanca, negra y rosa. Parecía no haber roto, en su vida un plato. Le faltaba el uniforme de escuela de pago. Me miro con sus ojitos de carnero degollado, y se vino pa mi casa, y duerme a mi lado Y ahora yo de mi Pepa no me quiero separar. Aunque no sea valiente y no sirva para cuidar la casa. Si oye ruidos extraños se esconde debajo la mesa toa asustá. Pero se que me quiere y me sigue siempre detrás. Y lo demás que más me da Si le das una pelota se volverá loca y querrá que se la tires pa traerla en la boca. Ella piensa que es ligera como una gatita se me sube a la cama y me aplasta la tripa. Yo le cuento a mi Pepa todo lo pienso y ella me mira y escucha y guarda el secreto. Yo no se si ella me entiende pero pone tanto empeño que no importa lo demás, porque yo la quiero. Y ahora yo de mi Pepa no me quiero separar. Aunque no sea valiente y no sirva para cuidar la casa. Si oye ruidos extraños se esconde debajo la mesa toa asustá. Pero se que me quiere y me sigue siempre detrás. Y lo demás que más me da Trae la pata, ahora la otra, da una vuelta, tumbate, panza arriba, hazte la muerta, el pino puente y sientate y ella pasa ampliamente de hacer na porque pa que? Y te mira con ese aire superior… Y se pira con tu madre a la cocina vaya a ser que se escurra algo pal suelo y no este ella pa recoger. Porque a ella no le importa que sea pollo que café ay que ver este bicho es que ha nació pa come, quillo! Y ahora yo de mi Pepa no me quiero separar. Aunque no sea valiente y no sirva para cuidar la casa. Si oye ruidos extraños se esconde debajo la mesa toa asustá. Pero se que me quiere y me sigue siempre detrás. Y lo demás que más me da